Estimar la vida útil de un producto procesado y envasado comercialmente, utilizando un modelo matemático y la evaluación sensorial como herramientas para determinar los cambios fisicoquímicos que sufra producto en términos de calidad, verificando los tiempos de inicio de la degradación, detectable por la pérdida de calidad, estableciendo así, la fecha máxima recomendable para consumo.